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Saturday 17 de September de 2011, 22:04:31
MONTE PERDIDO
Tipo de Entrada: VIDEO

La ruta más conocida para ascender a esta mítica cima; desde la pradera de Ordesa, pasando noche en el refugio de Góriz. Más vídeos realizados por el autor en www.mendivideo.com


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Tuesday 13 de September de 2011, 12:49:26

Tipo de Entrada: VIDEO

Ascensión en dos jornadas desde Panticosa. Dormí en la cabaña del Puerto, la última de las tres por las que pasas durante la ascensión.


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Thursday 12 de May de 2005, 00:00:00
Kilimanjaro, pasando por el Meru
Tipo de Entrada: RELATO | 2 Comentarios

El Kilimanjaro es un auténtico imán para muchos que visitan Africa. Sin embargo, antes de ascender esta legendaria cima, merece la pena aclimatarse en el Meru. Un viejo volcán mucho menos saturado que el Kili.

amanecer en la cresta del Meru
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amanecer en la cresta del Meru
La cresta cimera del Meru
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La cresta cimera del Meru
Uhuru Peak desde Gillman's point
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Uhuru Peak desde Gillman's point
El glaciar rompe en la cima formando espectaculares paredes de hielo
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El glaciar rompe en la cima formando espectaculares paredes de hielo
El Kili a la luz de la luna
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El Kili a la luz de la luna
En Noviembre, mi amigo Coco y yo nos plantamos en el Aeropuerto Internacional de Nairobi, un auténtico caos de colas y visados. Nada más llegar, te asaltan un montón de personas preguntándote si quieres hacer un safari o subir al Kilimanjaro. Tras una espantosa noche de hotel (nuestra habitación daba sobre la plaza más ruidosa que puedas imaginar) nos dirigimos en un Davanu bus a Tanzania, concretamente a Moshi, ciudad donde se concentran los que van al  Kili. Sin embargo, antes nos esperaba el Monte Meru, un volcán de 4566 m. que nos ayudaría en nuestra aclimatación. Lo curioso es que hace millones de años, esta montaña era más alta que su afamado vecino. Desgraciadamente, su gigantesco cráter se vino abajo, quedando relegado a un segundo plano para la eternidad. Y digo desgraciadamente, o tal vez afortunadamente, porque esta cumbre es más salvaje y quizás más bella que el mítico Kilimanjaro. Y si a ello añadimos la poca gente que intenta subirlo, la experiencia te hace sentirte como el protagonista de una vieja película de Tarzán.

 

Ascensión al Meru (4566 M.)

 

Una de las anécdotas que dotan a esta ascensión de particular encanto es que, además del característico guía, cocinero y porteadores que te acompañan, es obligada la compañía de un?ranger? armado con un viejo fusil, ya que estás rodeado de animales salvajes durante los dos primeros días (al menos eso dicen, porque lo único que vimos fue la boñiga seca de un presunto leopardo).

 La primera jornada transcurre a través de un espectacular paisaje selvático (mucho más auténtico que el de la Marangu Route del Kili). Tras pasar una noche en el refugio Miriakamba, más amplio y confortable que algunos de los que encuentras por los Pirineos, continuamos las ascensión al refugio Saddle. Por el camino tienes unas maravillosas vistas sobre el escarpado cráter cimero, con un acantilado de 1.500 m. de desnivel. Como llegamos pronto y bastante frescos, aprovechamos  la tarde para subir al Little Meru, de 3.900 m. Arriba no se veía nada y nada más comenzar a bajar, nos cayó encima una maravillosa lluvia tropical que nos dejó completamente empapados. Esa misma madrugada, a eso de la una y envueltos en una espesa niebla que la luz de nuestro frontal cortaba como un cuchillo, comenzamos el ataque a la cumbre. Avanzábamos despacio, desorientados por la poca visibilidad y pegados al guía y al ?ranger?. El terreno se tornó  rocoso y en algunos puntos era tan empinado que había que usar las manos. Paramos en mitad de la nada a beber una reconfortante taza de té. Un irlandés que se juntó con nosotros, dotado de una genuina tripa al más puro estilo Guinness, se dio media vuelta (llevábamos más de tres horas subiendo y quedaba otro tanto). Al cabo de un buen rato, como por arte de magia, la niebla se disipó y pudimos disfrutar de una fría, pero estrellada noche. Un inolvidable amanecer nos encontró al borde del cráter cimero.  Los últimos metros eran los más empinados. Había que trepar y ello con la dificultad añadida de la altura. Desde la cima veíamos el mítico Kilimanjaro, parcialmente tapado por un grueso manto de nubes. Por lo demás las vistas eran espectaculares, sobre todo hacia el gigantesco cráter derrumbado.

 Lo peor del Meru no es subirlo. Lo peor es que tras el esfuerzo que supone coronarlo, has de bajar de golpe todo lo que te llevó varios días subir. Estamos hablando de un desnivel de ¡¡3.000 metros!!! Una auténtica prueba de fuego para tus rodillas. Y por si fuera poco, al día siguiente al Kili.

 

Ascensión al Kilimanjaro (5.895 metros).

De las distintas rutas que suben, elegimos la de los vagos, es decir, la Marangu Route, también llamada Touristic Route o más peyorativamente, Coca-Cola Route (La Machame es la Whisky Route). Y ello fundamentalmente porque queríamos pernoctar en cómodos refugios, que uno ya ha chupado suficiente tienda de campaña cuando era más joven. Como Internet está llena de gente que cuenta su subida al Kilimanjaro, no me voy a extender demasiado.

 Los primeros días no tienes la sensación de estar ascendiendo una montaña y menos una gran montaña, sino de estar realizando un maravilloso y relajado trekking. Es cuando llegas a Kibo, el último refugio situado a 4.700 m., cuando te enfrentas a la auténtica montaña. Llegamos a Kibo envueltos en nubes y comenzando a nevar. Durante la tarde la nevada arreció y nuestro ánimo se enturbió un poco, como el tiempo. Cenamos un inmenso, pero solitario plato de patatas fritas mientras que los otros grupos daban cuenta de desbordantes platos de pasta (creo que nuestro cocinero no estaba muy por la labor esa noche). Nos metimos al saco, intentamos dormir unas horas y a las once y media de la noche toque de diana. Salté del saco y salí corriendo del refugio. Casi me desmayo. Ante mi, un inconmensurable cielo estrellado, con una gigantesca luna (nadie usó la frontal) y la empinada pared que lleva a Gillman?s Point maravillosamente nevada. Pole pole (despacio, despacio en swahili) íbamos avanzando mientras las horas pasaban. Paradita para reponer fuerzas en la gruta de Hans Meyer  y continuamos hacia Gillman?s.  Poco a poco, conforme ganábamos altura, la gente se iba descolgando (de los once montañeros que salimos de Kibo, cuatro alcanzamos la cumbre). Nos sorprendió el amanecer en Stella Point, un collado donde confluye la Machame Route. Atrás ya había quedado Gillman?s Point. Lo más duro había pasado. Unos metros más y Uhuru Peak, el techo de Africa. Cámara de vídeo en mano llegué a la mítica cima, desprovista de nieve y con un gran cartel de madera donde te felicitan por estar en el punto más alto del continente. Abrazo al guía y como el tiempo era fantástico, estuve veinte minutos grabando desde tan privilegiada atalaya. A destacar las impresionantes paredes de  hielo puro de los glaciares que caen sobre el cráter. Respecto a la altura, siempre creí que se notaría mucho más la sensación de estar a casi 6.000 metros, lo cual, además de sorprenderme, me dio ánimos para futuros y más ambiciosos proyectos. Subir de Kibo a Gillman?s te lleva unas cinco horas, bajarlo, gracias a que el terreno es básicamente ceniza volcánica y puedes ?esquiar?, no te lleva más de tres cuartos de hora.

 

Después de haber vivido esta bonita experiencia, mi consejo es que si vas a intentar subir el Kilimanjaro, vete antes al Meru y no sólo para aclimatarte mejor, sino porque es una cumbre realmente hermosa. Lo malo es que, incluso en la montaña, el pez grande (El Kili)  se come al chico (El Meru). Una lástima.


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